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Vivienda

Política de acceso a vivienda en Comunidades Nativas

Uno de los ejes en materia de desarrollo social, de un Estado responsable, debe ser la promoción de oportunidades a los sectores más vulnerables y/o históricamente no considerados en la ejecución de políticas públicas. En general el sector rural y en específico las Comunidades Nativas.

Aunque las Comunidades Nativas cuentan con su propia Ley (Decreto Ley N° 22175), esta establece un mecanismo para la demarcación y otorgamiento de derechos de propiedad comunal, así como el reconocimiento legal de la comunidad con personería jurídica. En concordancia con lo anterior la misma Constitución de 1993 reconoce que “[l]a propiedad de sus tierras es imprescriptible, salvo en el caso de abandono” y que garantiza el derecho de su propiedad, dentro del marco legal.

A pesar de existir un marco jurídico aplicable a las comunidades nativas y otros instrumentos que priorizan acciones en materia de infraestructura social dentro de las Comunidades Nativas, existe un vacío que hoy en día afecta a las Comunidades Nativas: la inexistencia de un marco normativo para el acceso a Vivienda de Interés Social. En efecto, si damos una revisada rápida a los programas de vivienda del Estado, todos ellos solicitan, como requisito básico, un Título de Propiedad Registrado. De allí parte el problema fundamental ¿cómo acceder a vivienda digna si el comunero no tiene derecho de propiedad registrado de manera individual? Tantos años de bonanza ¿cómo han repercutido en el desarrollo de mejores condiciones dignas de las Comunidades Nativas?

Aunque existen proyectos de inversión en materia de Educación, Agua y Saneamiento y Electrificación Rural, hasta ahora el Estado no formula una política pública efectiva que mejore las condiciones de habitabilidad en las Comunidades Nativas donde existen núcleos urbanos consolidados, con servicios básicos e, incluso, áreas recreativas, de salud y educación. Pero, por el contrario, existen viviendas precarias y tugurizadas.

Propuesta: Una Ley que establezca requisitos especiales para acceso a Vivienda de Interés Social por parte de miembros de las Comunidades Nativas, por ejemplo: Documento de cesión en uso en lugar de título de propiedad, núcleo urbano de la Comunidad Nativa debe contar con servicios básicos y que no se encuentren en zona de riesgo; para otorgarse la cesión en uso también debe existir un mecanismo normado con el fin de evitar tráfico inmobiliario y sólo se mejoren las viviendas de los comuneros.

¿Cuál sería el efecto inmediato? Mayor arraigo por parte de los comuneros para desarrollarse económica y socialmente sin despegarse de la tierra de la que históricamente son propietarios.

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Informalidad

¡Vendo lotes a tres mil soles!

Ya es costumbre ver en anuncios por diversos medios de comunicación sobre la venta de lotes de terreno a precios muy bajos y con facilidades de pago. Lógicamente los lotes están ubicados en las afueras de las ciudades, pero por el área, precio y aparente posterior expansión urbana resultará en un negociazo. En efecto, la inversión en inmuebles es una de las mejores si se invierte con conocimiento del mercado actual y futuro.

Sin embargo, detrás de esta aparente ganga se esconden detalles que el promotor inmobiliario muchas veces también desconoce:

1)      El terreno lo venden como predio rústico. Como si fuese una pequeña chacra, no está habilitado, es decir no tiene acceso a la red pública de los servicios de agua, desagüe y luz eléctrica, aunque muchas veces ofertan diciendo que sí hay acceso a luz y agua, pero ¿cómo eliminar excretas? ¿Cuánto se gastará en tener ese servicio? ¿qué me garantiza la buena accesibilidad?

2)      La supuesta calle de la lotización rural tiene dueño, es decir no es de propiedad de dominio público del Estado, sino del promotor inmobiliario. Además en la mayoría de casos no tiene obras mínimas que garanticen accesibilidad tales como: veredas, afirmado y sistema de drenaje pluvial.

3)      El Estado no podría intervenir con obras de infraestructura para fines de recreación pública, así como para servicios públicos complementarios, para educación, salud y otros fines pues la lotización al no ser una habilitación urbana, no hace aportes para estos servicios. Entonces existe el riesgo de vivir en un asentamiento aislado.

4)      La valuación del predio es muy inferior a un lote de terreno de similares características  pero que sí tiene todos los servicios disponibles y accesibilidad adecuada. Lo que impedirá que acceda a un buen crédito, o acceder a programas de vivienda social del Estado, por ejemplo Techo Propio.

5)      La edificación que pretenderá construir en algún momento no podrá ser reconocida legalmente, dado que sobre un predio rústico no puede inscribirse una declaración de fábrica (edificación).

De lo indicado líneas arriba se concluye que es un pésimo negocio, a pesar que aparenta lo contrario, comprar un lote sin habilitación urbana aprobada y/o ejecutada. La informalidad en el mercado inmobiliario no sólo depende del promotor (oferta) sino, y muy importante, también de los compradores (demanda). Es necesario promover campañas de información sobre los riesgos que se corre al comprar lotes de estas características. Las municipalidades son las llamadas a liderar esta concientización a los ciudadanos, informar sobre los beneficios de adquirir lotes con características urbanas mínimas que garanticen la habitabilidad, crecimiento sostenible y resiliencia.

El mercado no se regula solo, por tanto se deben generar políticas públicas con el fin de evitar seguir viviendo en la informalidad promovida por el mismo mercado inmobiliario.

 

Imagen: Publicidad en la ciudad de Bagua Grande

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Informalidad

La informalidad predial como barrera de crecimiento

De acuerdo a un informe de GRADE de este año, el 93% de la expansión de las ciudades del país son de carácter informal.Foto: El Comercio

En el Perú el mercado inmobiliario ha tenido un crecimiento considerable y a la par de ello la informalidad predial. Sin embargo, en los últimos tiempos hay una caída en la demanda interna del sector inmobiliario. Hoy en día es necesaria la inversión privada en el país para su crecimiento económico, el sector construcción tiene una participación cercana al 5% en el PBI del Perú y es motor de la economía pues multiplica la actividad productiva.  Aunque hay una demanda de viviendas insatisfecha a nivel nacional mayor a dos millones de viviendas, no hay más inversión. Las grandes empresas no prevén un crecimiento alentador para este año 2017, entonces los sectores económicos de clase media y baja son los llamados a promover la inversión en la construcción de viviendas, con apoyo en políticas públicas de promoción de la inversión inmobiliaria.

Los programas de vivienda social del Estado son un buen inicio, aunque falta mejorar, así como los financiamientos para adquisición o construcción que brindan los bancos. Entonces en esa búsqueda de financiamiento y/o subvención es que se encuentran las barreras, pues los programas de vivienda social del Estado sólo otorgan bonos a predios con inscripción registral. Asimismo, los bancos sólo pueden constituir hipotecas sobre predios con título de propiedad.

Si un predio no está formalizado, es mucho más complicado obtener financiamiento para ejecutar algún proyecto inmobiliario, ya sea esta una habilitación urbana, vivienda unifamiliar y/o multifamiliar, entre otros. Según datos del ILD, hace diez años el 76% de la propiedad rural y el 65% de la propiedad urbana eran extralegales; y esto ha cambiado poco. Es necesario señalar que la informalidad extralegal se da tanto sobre predios inscritos y predios no inscritos pues la informalidad no sólo es a nivel de inscripción registral, sino también a nivel de construcción sin dirección profesional o sin reconocimiento legal de la construcción.

Entonces, ¿qué hacer en las ciudades? Primero: estudios que diagnostiquen la situación actual de los predios. Segundo: Cada ciudad debe tener un plan maestro de desarrollo, vinculando las actividades económicas, crecimiento demográfico, gestión de riesgo de desastres, así como otras características propias de las ciudades. Este plan maestro debe estar articulado a la Programación Multianual de Inversiones. Tercero: Saneamiento físico-legal (titulación) de predios y construcciones. Cuarto Dar soluciones urbanísticas en base a acuerdos con los ciudadanos para el cumplimiento de normas.

Pero desarrollar soluciones urbanas integrales es algo intangible en el corto plazo, la gente está acostumbrada a ver concreto. Entonces partamos de la concientización a los ciudadanos, hacerles saber que estamos creciendo sin rumbo, que debemos darle verdadero valor a sus propiedades que tanto les costó y dinamizar la economía. El camino es largo y sinuoso que en un inicio no tendrá resultados concretos que satisfagan a la población, pero la visión es a largo plazo donde se verán los buenos resultados. Con el compromiso político y social construyamos ciudades formales, seguras y resilientes para nuestros hijos.

Crezcamos, pero con responsabilidad. Comprometámonos, pero de verdad. Solo con consenso se logran soluciones en las ciudades.

Publicado el 18/05/2017 en Diario Voces: https://www.diariovoces.com.pe/81093/informalidad-predial-como-barrera-crecimiento